Sin duda la muerte del General José Bernales se ha convertido en un punto de inflexión para muchos de los que aspiramos a la verdadera reconciliación nacional. He leído atentamente las opiniones de decenas de chilenos, pero nada me ha conmovido más que una frase que me resulta extraña de oir:" Se ha ido un general del pueblo".
Mi primera reacción fue tratar de entender de qué pueblo se estaba hablando, ¿del que se siente cómodo viendo a Carabineros cuidando a diario de sus bienes y privilegios? ¿del que toma palco cuando se reprime para cuidar sus intereses?¿del que calla cuando las balas cruzan el pecho de jóvenes que luchan por recuperar la dignidad de sus ancestros?¿del que observa indolente cómo sangra un fotógrafo mientras hace su trabajo?
Me preguntaba de cuál pueblo hablaban los medios de comunicación. Me pregunté si no era una exageración de los diarios que obviamente no son del pueblo, o de los canales de televisión que incluso han llegado a mostrar sus represiones como si fuera un show digno de ver a las 22 horas en su LCD de 52 pulgadas, arropados en sus camas calientes felices de que los delincuentes tengan sus días contados.
Seguí tratando de saber de cuál pueblo hablaban los medios y esa frase "general del pueblo" me hizo pensar. Entonces puse atención a la TV, observé que en las múltitudes había "gente común y corriente", como le gusta llamar al pueblo a los señores políticos y a los conductores de prensa, y vi que en sus rostros había dolor, que de algunos corrían lágrimas y que muchos hablaban con gratitud.
"Un general del pueblo", esa frase sólo la había escuchado en documentales que hablaban del General Carlos Prats o el General René Schneider. Traté de imaginar si en otras circunstancias el pueblo se habría conmovido a tal grado de llamarlo "General del Pueblo" y mi respuesta es que tal vez si, tal vez el pueblo por fin empieza a reconciliarse de verdad, tal vez es posible la construcción de un Chile nuevo.Tal vez hay un pueblo que quiere acercarse y volver a sentir como suyos a todos los chilenos. Eso me dio esperanza.
De todos los honores que le fueron quitados a Pinochet, con mucha justificación, quizás el que más hubiese anhelado era el de pasar a la historia como un "General del Pueblo", quizás lo siga siendo para muchos de sus partidarios, pero imposiblemente para el pueblo.
Entonces pensé en la tremenda responsabilidad que tiene hoy Carabineros, honrar la memoria de un General al que el pueblo le ha expresado su cariño, le ha dado un voto de confianza y de fe. Eso es razón suficiente para reflexionar al interior de la Institución si se puede seguir actuando contra el mismo pueblo que hoy perdona sus excesos y los redime en su dolor.
Hablar de un país reconciliado y sano es fácil, lo difícil es hacer el esfuerzo. Es quizás por eso que junto a mi esposa partimos a despedir a los seis chilenos malogrados. Pensamos en el pueblo que hacía filas y testimoniaba su agradecimiento y entendimos que era preciso estar junto a ellos. Nos tocó escuchar el fin de una emotiva despedida de parte de un cura y una bendición para los esposos, junto al llamado de amarse sin miedo delante de los demás.
Fui testigo del peregrinar de esos "comunes y corrientes" que son el alma de Chile, que son como yo, como muchos de nosotros. Pero lo que más me dejó satisfecho fue el oficial que al salir del recinto se quitó su guante de cuero y que a pesar del frío me extendió la mano y la estrechó con fuerza al darle las gracias por permitirnos entrar aún cuando las puertas ya estaban cerradas. Ese era el Chile que andaba buscando, un Chile que depende de todos concretar.
Pero nos falta mucho aún, queda una gran tarea por hacer que requiere el esfuerzo de todos y cada uno de los que aman este país. Un esfuerzo de los jóvenes, los viejos, los políticos,los militares, los pobres, los ricos, los candidatos, las autoridades, cuál más, cuál menos común o corriente.
En el país que sueño debe existir la consecuencia, predicar con el ejemplo. En el país que sueño, la Presidenta de todos los chilenos, Médico y Socialista, debiera sentirse orgullosa y dar un voto de confianza al Sistema de Salud Público, y predicando con el ejemplo su nieto recién llegado al mundo no debió nacer en la Clínica Alemana.
Mientras eso siga pasando, nunca despediremos en su muerte a los "Políticos del Pueblo".


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constituir reservas de agua dulce, generar recursos orgánicos es inevitable.
al General Bernales, realmente le tembló el piso al narco y a los delincuentes duros,
Y sí, la gente demostró su pesar sincero, " el pueblo" somos todos, ..mal empleada la frase?
puede ser, pero no me siento fuera de la emoción y el reconocimiento a un sr. como él, muy por el contrario, por Dios! que nos hacen falta más Bernales en "nuestro " país ( te has fijado cuando se habla de .." este " país..suena despectivo?).
Ah siii, escuché a mi abuelo una vez, decir hace mucho, no nacia todavia yo, que el " General Bonilla", había sido un general del pueblo, ?, por algo lo dijo!
Saludos luminosos